logo palabra
Si no desmamertizamos a la universidad pública, la perdemos

Se sienten nuevos vientos de movilización estudiantil desde la Universidad Nacional y, en general, desde la universidad pública. De hecho, ya están convocadas, para el próximo miércoles, sendas marchas en Bogotá y en varias ciudades del país.

El motivo central: urgir al gobierno para que asuma la salvación de la universidad pública, comenzando por garantizarle la financiación que requiere para pagar sus nóminas, restaurar sus instalaciones físicas y, obvio, para la investigación y el mejoramiento de su calidad académica.

Dentro de los pactos principales a que han llegado los varios líderes estudiantiles, está el de no permitir que su lucha justa vaya a caer usurpada por algún jefe o partido político. Y en eso tienen toda la razón.

Le recomendamos: Perversa estrategia petrista: achacarle al nuevo gobierno la crisis de orden público

Primero, porque la causa es auténticamente social, y, por lo tanto, absolutamente suprapartidista. Va más allá de cualquier líder o partido político en particular.

Segundo, porque los líderes y fuerzas universitarias que las convocan son fundamentalmente estudiantiles, podríamos decir que cívicas, aunque, claro, algunos de sus voceros también son militantes partidistas, de varios partidos, y está bien que así sea.

Tercero, porque son conscientes de que permitir la monopolización de su lucha por parte de algún jefe político, es cometer el suicidio de lanzarse al abismo de la polarización abstrusa, donde sustituyen los argumentos por los insultos y donde todo diálogo lo convierten en Circo Romano.

Por eso, no resulta conveniente para la justísima causa de la universidad pública, que Petro siga empeñado en el intento desesperado por aparecer liderando la lucha de los estudiantes, a través de sus videos, donde se muestra como el convocante de las marchas del miércoles.

El primer requisito de toda lucha justa es conquistar su legitimidad, esto es, sumarle a la justeza genuina de la causa, el respaldo abierto y franco de la sociedad. Para lo cual es clave resignificar a la universidad pública ante el conjunto de la sociedad misma de la cual reclama su solidaridad.

No hay duda de que es preciso “renacionalizar” la universidad pública, devolvérsela a toda la sociedad, lo que, de alguna manera, es sinónimo de desmamertizarla.

Desde los años 60s y 70s, las izquierdas de toda índole se hicieron al monopolio de la expresión política en las universidades públicas, imponiendo sus métodos siempre hostiles de reivindicación, con lo cual excluyeron a la inmensa mayoría de los estudiantes de la deliberación sobre sus problemas, sus luchas y sus soluciones. A fuerza de conductas arbitrarias, y muchas veces violentas, le arrebataron a la comunidad universitaria su representación democrática.

Con el paso de estos largos años de usurpación, buena parte de los colombianos fueron perdiendo el sentido de pertenencia respecto de la universidad pública, y en lugar de reconocerla como propia, tal como debiera ser, muchos la perciben como la universidad de los grupos mamertos que maltratan o acallan a quienes no comparten sus ideologías, y donde se sabe cuándo sus hijos comienzan sus carreras pero nunca cuándo las terminan, por culpa de cuanta huelga que se inventan sin tener en cuenta la opinión y los intereses de las mayorías.

Es de anhelar, por el bien de Colombia, de la educación y, particularmente, de la universidad pública, que los líderes estudiantiles de esta nueva jornada, tengan la jerarquía humana y política para distinguir la profundas diferencias que hay entre la luz y el incendio, y entre el diálogo para construir y los pulsos para polarizar.

Y para esto es imprescindible desmamertizar la causa justa por la universidad pública, lo cual significa liberarla de anacronismos y elevarla a la altura de la razón, la democracia y la victoria.  

SOBRE ESTE TEMA HABLAMOS DURANTE NUESTRO PROGRAMA EN VIVO SI DESEA VERLO PUEDE HACER CLICK AQUÍ

0
0
0
s2sdefault
banner publicidad Facebook
ultima palabra
El periodista del New York Times escribió su artículo con bastante mala fe, pero sobre todo con un desconocimiento craso de la naturaleza y la magnitud actuales de las economías ilegales y del crimen que proliferan imponiendo su esclavitud en extensos territorios de nuestros campos y ciudades.
20 Mayo 2019
No estaban ni tibios los funcionarios de la embajada americana el día que creyeron asistir a la máxima expresión de la doble moral de la mamertería criolla cuando Petro, solazándose en su naturaleza, delataba como pertenecientes a las FARC a sus compañeros de bancada.
13 Mayo 2019
Algunos dicen que es el ELN, ¿pero, no será más bien Maduro?
02 Mayo 2019
La provinciana más universal del mundo.
22 Abril 2019
Los corazones de los franceses ardían mientras miraban, perplejos, cómo Notre-Dame de París se retorcía implorando bajo las flagelaciones inclementes de las llamas.
17 Abril 2019